I Plan de Igualdad en la Guardia Civil
En
2019, la Dirección General de la Guardia Civil aprobó su ‘I Plan de Igualdad’,
tras haber realizado un diagnóstico de
situación con datos recopilados entre los años 2010 y 2017, en el que se
puso de manifiesto que, tras treinta años desde la incorporación de las mujeres
a la Guardia Civil, siguen representando un porcentaje mucho menor que el del
resto de cuerpos policiales y que el de las Fuerzas Armadas, pero además ese
porcentaje se reduce aún más en las escalas y empleos más altos de la
institución, e incluso en determinadas especialidades y tipos de destinos ni
siquiera están representadas.
Dicho
plan tiene una vigencia de cuatro
años y se fija como objetivo principal alcanzar la igualdad de trato y de
oportunidades entre mujeres y hombres, dirigido a eliminar las desigualdades o
discriminaciones por razón de sexo que se detecten. Su ámbito de aplicación alcanza a las personas sujetas a la Ley
Orgánica que regula los derechos y deberes de quienes componen la Guardia
Civil.
Para
la articulación del plan se han delimitado nueve ejes de actuación,
desarrollando en cada uno de ellos objetivos
generales y específicos mediante la adopción de medidas correctoras. Entre
otras, se abordan cuestiones como las condiciones laborales, la política de
igualdad, el acoso, las actitudes sexistas, la representatividad de las mujeres
y hombres, la conciliación laboral y familiar, la comunicación, imagen y
lenguaje, etc.
Para
llevar a cabo un seguimiento del
plan se creó la Comisión Técnica del Comité de Igualdad de la Guardia Civil,
que se reúne con una periodicidad semestral. En la última reunión de dicha
comisión, celebrada en noviembre pasado, se analizó el segundo informe de
seguimiento de dicho Plan de Igualdad, determinándose que se ha incrementado
ligeramente el porcentaje de mujeres en esa institución, pero sigue siendo
mucho menor que en otros cuerpos policiales y colectivos similares.
Además,
se ha detectado que las mujeres que trabajan en la Guardia Civil tienen mucho
más difícil que los hombres acceder a vacantes de libre designación y de
concurso de méritos, sin olvidar que para estas últimas influyen en cierta
medida las condecoraciones y reconocimientos, de los que apenas el 5% son para
mujeres. Así mismo, se pone de manifiesto que las medidas de conciliación
laboral y familiar son más demandadas por las mujeres que por los hombres, lo
cual no solo merma sus retribuciones, sino que además influye negativamente en
sus carreras profesionales, y denota que aún queda mucho para llegar a la
necesaria corresponsabilidad en el cuidado de los hijos, hijas y personas
mayores.
A modo
de conclusión, podemos decir que
este I Plan de Igualdad en la Guardia Civil ha empezado a dar sus primeros
pasos, y que se han puesto en marcha numerosas acciones, especialmente en el
ámbito formativo, pero resulta evidente que aún queda mucho por hacer en
materia organizativa, y es necesario que los objetivos fijados pasen del plano
teórico a la materialización práctica mediante la implementación real y efectiva
de medidas más ambiciosas, empezando por concienciar al colectivo de la
necesidad de acometer esas políticas de igualdad.
Fuentes:
Guardia Civil (www.guardiacivil.es)
Asociación Unificada de Guardias Civiles (www.augc.org)
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